¿Cual de las Bendiciones de su Señor Ustedes  Rechazarían?

 

 

Los tiempos en que vivimos se caracterizan por la tendencia del hombre de hacer todo exactamente de la forma más perjudicial para él mismo, justo lo opuesto de lo que el Señor le ha ordenado al hombre hacer.

La Sabiduría Divina demanda que en nombre de nuestro bienestar espiritual deberíamos siempre prestar atención a aquellos que han alcanzado altas estaciones espirituales, para que nos inspiremos en tratar de emularlos lo mejor que podamos. Por otro lado, en la realidad de la vida material, deberíamos siempre mirar a aquellos menos afortunados que nosotros y agradecer a nuestro Señor por habernos mantenido lejos de esas aflicciones. De esa forma apreciaremos la generosidad de nuestro Señor hacia nosotros y le agradeceremos por todas las bendiciones que El nos ha otorgado.

 

Cuando me despierto en la mañana me miro a mí mismo y le agradezco al Señor por mantenerme en buena salud, recordando que tanta gente está sufriendo de terribles enfermedades y lesiones. Además, le agradezco a El Todopoderoso por mantenerme con la mente sana, y recuerdo que tanta gente está internada en hospitales psiquiátricos sufriendo los horrores de la locura. Le agradezco a El Todopoderoso por mantenerme lejos de todos los deseos de mi ego, ya que el que sigue todos los deseos del ego es llevado a la criminalidad. Recuerdo que las prisiones del mundo están llenas de tanta gente que cometió crímenes a causa de los malos deseos de sus egos lo que los llevó a la cárcel, generalmente bajo circunstancias muy terribles, mucho más terribles que la mera restricción del libre movimiento.

 

Le agradezco al Señor que puedo conseguir comida sin dificultad y que no sufro de hambre, y recuerdo los millones que están empobrecidos y mal alimentados:

 

        "Cuál de las bendiciones de su Señor ustedes rechazarían?"

         ( Qur'an: Surat Ar-Rahman )

 

Mirando a aquellos que son menos afortunados que nosotros encontraremos contentamiento en nuestras vidas, y buscando las luces espirituales de este tiempo podremos inspirarnos en el desarrollo espiritual para alcanzarlos en sus estaciones. Esta es la fórmula para el éxito: liberarnos a nosotros mismos de la obsesión de ocupaciones mundanas como para ser capaces de concentrarnos en el trabajo espiritual para el que hemos sido creados.

 

Pero hoy en día todo está dado vuelta. La gente está ocupada felicitándose a sí misma por no profesar ninguna religión, aunque sus oraciones sean, en realidad, un pecado e inapropiadas para ser ofrecidas en la Divina Presencia. Ellos dicen: "Yo rezo y él no; Yo mantengo el ayuno en Ramadán y él lo rompe, que cerdo que es." Entonces ellos se jactan, aunque su nivel de observancia de los rituales prescritos y de las leyes (Shariah) sea también de bajo nivel; o, aunque sea externamente correcto, les estará faltando las realidades internas que hace que una oración sea aceptable ante la Divina Presencia.

 

En relación a lo material la gente gasta todo su tiempo envidiando a los otros, pensando en aquellos que son más lindos, más inteligentes, más saludables, más jóvenes o ricos de lo que ellos son. Por lo tanto se queman con el fuego de la envidia, lanzando una corriente dañina hacia la víctima de su envidia, hasta que ellos mismos tienen una muerte miserable.

 

Hasta que la gente pueda observar el mundo desde un buen punto de vista que hemos detallado, es decir: hacia arriba espiritualmente y hacia abajo materialmente, estarán siempre quejándose por la situación de sus cuerpos, mientras tendrían que estar realmente alarmados sobre la situación de sus almas. No puede haber duda que la humanidad sufre mucho a causa de seguir el mal camino de la envidia y de la queja, y debemos impedirnos seguir esta gran corriente perjudicial.

Copyright © 2001 Asociación Naqshbandi Haqqani de Argentina.

Todos los derechos reservados.