Bismilahi ar Rahmani ar Rahimi (En nombre de Allah el Clemente el Misericordioso"



 

 

El "Yoga" de los profetas.

   

  

La forma de armonizar el propio ser con los ritmos en la creación, se encuentra en el Sufismo:

Las cinco oraciones diarias van acordes al curso diario del sol y las estaciones, mientras que los meses, son meses lunares. Los movimientos de la oración se asemejan a un famoso ejercicio de Yoga: El ‘saludo al sol’. Cada posición tiene numerosos beneficios, en todos los diferentes niveles del ser- el físico, psicológico, mental y espiritual. Por ejemplo:

   

1. Posición (Niyat): El cuerpo está balanceado en ambos pies, y se siente liviano a causa de la igual distribución de peso. El fortalecimiento de la espalda mejora la postura. El alma está bajo las órdenes del espíritu. La visión se mejora mirando a ese punto del piso que uno va a tocar con la cabeza en la postración. Los músculos de la parte superior e inferior de la espalda están relajados. Los centros inferiores y superiores del cerebro, se unen hacia el mismo objetivo.

2. Posición (Qiyam): En esta posición uno recita el Fatiha y otro Sura. Todos los sonidos del alfabeto Árabe son pronunciados, y, de este modo, todos los 99 Atributos Divinos (los 99 más hermosos Nombres Sagrados de Allah) distribuidos en una dosis medida en el cuerpo, alma y espíritu. Las vocales a, i y u estimulan, purifican y estimulan el corazón, tiroides, hipófisis, suprarrenales y los pulmones. Esta posición profundiza la concentración, lleva a una mayor relajación de piernas y espalda, produce sentimientos de humildad y piedad.

3. Posición (Ruku’): Los músculos de la parte inferior de la espalda, y de las piernas son estirados. La sangre es bombeada hasta la parte superior del tronco. Se flexionan los músculos del estomago, riñones y del vientre. Con el tiempo, esta postura mejora la propia personalidad. Produce felicidad y armonía interna.

4. Posición (Qiyam): La sangre retorna y trae consigo las toxinas liberadas. El cuerpo vuelve al estado de relajación. La tensión desaparece.

5. Posición (Sajda): Las rodillas forman un ángulo recto, que sostiene el desarrollo de los músculos del estomago, trabaja contra la grasa en la parte media del cuerpo y lleva la sangre a las partes superiores del cuerpo, especialmente a la cabeza (ojos, orejas y nariz) y a los pulmones.

Los venenos espirituales han sido arrastrados por la sangre. A las mujeres embarazadas, esta posición las ayuda a poner al feto en la posición correcta. La alta presión arterial es disminuida. Se mejora la elasticidad de las articulaciones. El egoísmo y el orgullo son vencidos, y la paciencia y la confianza en Allah aumentadas. Uno crece espiritualmente y desarrolla una elevada energía en todo el cuerpo. Esta es la posición de mayor humildad y devoción. Es la esencia de la oración.

6. Posición (Qu’ud): Los hombres rotan su pie derecho hacia arriba, y el peso de la pierna y una parte del peso del cuerpo descansa sobre él. Esto ayuda para la desintoxicación del hígado y estimula los movimientos peristálticos de los intestinos. Las mujeres mantienen ambos pies debajo del cuerpo con las plantas hacia arriba. Así, se profundiza la relajación del cuerpo. La postura es buena para la digestión, porque presiona hacia abajo el contenido del estomago.

7. Posición (Sajda): La postración repetida limpia el sistema respiratorio, el circulatorio y nervioso. Hay una sensación de liviandad en el cuerpo y sentimiento de dicha. Todo el cuerpo está provisto de oxigeno. El sistema nervioso simpático y parasimpático se equilibra y armoniza.

8. Posición: Como Qu’ud. Al final, la cabeza se gira para cada lado cuando se da el saludo final.

 

  

Las posturas a tener en cuenta durante la oración.

El desvelamiento del Cuarto Velo: La oración

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